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La Transformación Digital como desafío adaptativo

By | Estrategia, Innovación, Liderazgo, Organizaciones, Redarquía | No Comments

Ayer tuve la oportunidad de participar como ponente en una  Jornada Informativa: “La Transformación Digital: Los nuevos modelos de creación de valor”,  en el Colegio de Ingenieros Industriales de Canarias”.

La transformación digital no es un objetivo final, es un proceso de aprendizaje continuo, se trata de entender los nuevos modelos de creación de valor en la era digital, de como la movilidad, las nuevas tecnologías sociales, y el nuevo talento digital afectan a las expectativas de nuestros clientes, a nuestras estructuras operativas y a nuestros modelos de negocio. En ultima instancia se trata de conseguir que nuestros productos y servicios sean percibidos y relevantes en un mundo digital.

Como son tiempos para cuestionar, estas son algunas de las cuestiones que abordé y que podéis seguir en la presentación que os comparto:

¿Cómo construir los nuevos mapas para navegar en la economía digital?,¿Cómo pueden las empresas responder mejor a estos cambios ?, ¿Cómo pueden aprovechar la oportunidad para innovar , diferenciarse y crecer?, ¿Están nuestras empresas preparada para iniciar la transformación digital? ¿Cuáles son las cuestiones fundamentales que definirán el futuro de nuestras organizaciones?,¿Como abordar la transformación digital?¿Cómo evitar quedar atrapados en nuestras experiencias del pasado?,¿Cómo planificar cuando no podemos anticipar el futuro?, ¿Cómo mantenernos competitivos en la inestabilidad?, ¿Cómo conectar con la inteligencia colectiva en nuestras organizaciones?

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Redarquía social y regeneración democrática

By | Innovación, Liderazgo, Organizaciones, Redarquía | No Comments

“Las élites y las estructuras dominantes se verán sobrepasadas por los nuevos movimientos sociales, que basan su legitimidad en la transparencia y la confianza”. Manuel Castells 2002

El último Informe sobre la Democracia en España de la Fundación Alternativas pone sobre la mesa un análisis y un diagnostico, en mi opinión bastante acertado sobre el impacto de la crisis económica financiera en el estado de salud de nuestra Democracia. En el se señala la “ruptura progresiva entre la ciudadanía y la élite” como una de las consecuencias mas visibles de una crisis económica que está dejando secuelas de gran profundidad en nuestra sociedad, y que pone en cuestión nuestro sistema político, nuestras instituciones claves y los avances sociales conseguido en las últimas décadas.

Una democracia herida

El informe, que se ha realizado con la colaboración de una docena de expertos entre los que se encuentran sociólogos, periodistas, politólogos o economistas, diagnostica tres “heridas sin curar” de la democracia española, que no son precisamente heridas superficiales, sino heridas profundas que afectan seriamente a varios tejidos de nuestra sociedad, y que van a necesitar un tratamiento radical y sin duda prolongado para su curación:

  1. Una crisis económica que está teniendo efectos devastadores en una sociedad cada día mas desigual, empobrecida y desafecta, aunque no pasiva, sino todo lo contrario que se está movilizando en la búsqueda de un nuevo equilibrio entre las élites extractivas que se han adueñado de nuestra economía y las realidades económicas en el día a día de los ciudadanos.
  2. Una crisis política en la que los ciudadanos ya no se sienten representados por un sistema democrático deslegitimizado. Muchos ciudadanos vinculan las consecuencias de la crisis actual, a la corrupción y el clientelismo en los partidos políticos. Es cada día mas evidente que nuestra democracia se ha deteriorado y existe una ruptura cada vez mayor entre la ciudadanía y lo que se conoce como élite política, o en términos del nuevo partido político Podemos como la “casta”.
  3. Una crisis institucional. Cuando los partidos políticos, no cumplen con lo prometido en su programa, se corrompen o ocultan la verdad a los ciudadanos, la sociedad no solo termina perdiendo la fe en sus partidos políticos, sino que además dejan de creer en la eficacia de las instituciones públicas para defender sus intereses. Las nuevas generaciones de ciudadanos nativos digitales no comprenden las estructuras cerradas y opacas de los partidos políticos actuales.

Las tres crisis son igualmente graves y ponen en peligro nuestra convivencia y los valores democráticos sobre los que hemos construido nuestro estado del bienestar durante las últimas décadas. Al igual que en los momentos más difíciles de la transición fuimos capaces de encontrar la voluntad colectiva de superar las diferencias, en estos momentos necesitamos de nuevo regenerar nuestra democracia, y conectar con la voluntad colectiva de una sociedad que requiere eficacia, solidaridad, transparencia, y ética en sus instituciones. Entonces el sueño colectivo fue el paso de la dictadura a la democracia, ahora el sueño colectivo es la regeneración de nuestra democracia a través de la acción y la participación política de los ciudadanos.

Nuevos partidos para nuevos ciudadanos

Lo que si es cada día mas evidente es que en la Sociedad Red necesitaremos nuevos partidos, para los nuevos ciudadanos. Como dice muy bien Felipe Gonzalez, en su último libro En busca de Respuestas, no necesitamos reformar los partido políticos, necesitamos una verdadera reinvención de la Política con mayúsculas. Un verdadero rescate de nuestro sistema político, tal como hemos hecho con el sistema financiero.

Las últimas elecciones europeas con la irrupción de nuevos partidos políticos como Podemos, evidencian este nuevo tiempo político y el ocaso del bipartidismo. La gran paradoja es que no tenemos aún un modelo alternativo y que gran parte de las soluciones estructurales a los desafíos de la globalización no están a nivel país aunque este sea el ámbito donde se materializa la democracia participativa.

Lo que si sabemos es que el nuevo mundo global nos plantea retos especialmente complejos; retos que los partidos políticos tradicionales son incapaces de resolver. Y esto es así, en buena medida, porque sus estructuras y modelos de gobierno están basadas en un modelo jerárquicos que ignora tanto las exigencias como las posibilidades actuales de participación, colaboración e involucración de los ciudadanos en la política. Y es que desde su punto de vista fundamental —como maquinas de poder— los aparatos de los partidos políticos tiende a sobrevalorar el legado y las experiencias anteriores a expensas de la innovación y la adaptabilidad de sus estructuras a los nuevos desafíos.

No es cierto que no haya alternativas reales a nuestro sistema político. El problema es que no hay voluntad política para hacer lo que es necesario hacer, que no son unas pequeñas “reformas” en los partidos políticos o cambios menores en sus órganos de gobierno, sino una verdadera reinvención de nuestra instituciones en su conjunto en base a nuevos valores como son la trasparencia, la apertura y la participación ciudadana, necesarias para recuperar la credibilidad perdida y volver a conectar con la sociedad real.

La realidad nos muestra cada día que las estructuras jerárquicas  actuales tiene un coste muy elevado en términos de transparencia, iniciativa, creatividad y compromiso.  Cada día es más evidente que necesitamos rescatar a nuestros partidos políticos de sus “aparatos” actuales para hacerlos más abiertos, participativos y transparentes; para transformarlos en nuevos partidos capaces de conectar con la nueva realidad social y dar una respuesta colectiva —la única posible— a los nuevos retos.

Pera hacer los nuevos partidos realidad todavía tendremos que reconciliar dos estructuras distintas: la que ya conocemos, la jerárquica donde priman los intereses del partido y le da su capacidad de planificación y control, y nuevas estructuras redarquicas, más abiertas, que hagan posible la participación y colaboración de los ciudadanos y donde priman los intereses de la sociedad, la transparencia y el valor añadido de las personas. Necesariamente tenemos que repensar cómo queremos que sean nuestros partidos políticos en el futuro, y todo apunta a que las estructuras jerárquicas y altamente burocratizadas actuales no podrán adaptarse.

Las palabras son importantes y, obviamente, necesitamos nuevas palabras para representar la nueva realidad. Por eso he acuñado en mi reciente libro “Redarquía – Más allá de la Jerarquía” el concepto redarquía, para comprender mejor cómo afecta la nueva Era de la Colaboración a nuestras organizaciones. La redarquía, como estructura complementaria a la jerarquía,  hace posibles nuevos marcos de contribución en las organizaciones, no necesariamente ligados a ocupar posiciones de poder y autoridad en el organigrama, sino a la credibilidad y valor añadido de las personas.

La redarquía da a nuestras organizaciones una nueva dimensión social, no es una cuestión de tecnología, sino de ética, valores cultura y liderazgo. La redarquía, como motor de los cambios necesarios en los partidos políticos, nos permiten no solo abrir los partidos a la sociedad, sino crear nuevos marcos de contribución para los militantes, potenciar la emergencia de verdaderos activistas defensores de los cambios que se opongan al status quo actual, reducir el miedo a los cambios e incrementar la confianza, la colaboración y la innovación colectiva necesaria para hacer frente a los desafíos de su transformación.

La redarquía social. Los ciudadanos mandan

Cuando un político oculta la verdad o falta a una promesa electoral, la confianza en él disminuye. Disminuye también, por extensión, la confianza en el sistema hasta alcanzar su misma raíz. Con el tiempo, la sociedad no solo termina perdiendo la fe en sus líderes, sino que además deja de creer en la eficacia de las instituciones públicas para defender sus intereses. La transparencia que proporcionan internet y los medios de comunicación social ha contribuido notablemente al distanciamiento entre los ciudadanos y unos partidos políticos superados por las circunstancias, impotentes antes los cambios y, a la vez, seriamente dañados por los casos de corrupción, el clientelismo y el deterioro institucional.

Por otro lado, las nuevas generaciones de nativos digitales viven conectados, aprenden, procesan la información, innovan, colaboran se movilizan y hacen las cosas de forma sustancialmente distinta a las generaciones anteriores. Por ello no comprenden las estructuras cerradas y opacas de los partidos políticos actuales; se preguntan, no sin razón, por qué no coordinan el esfuerzo colectivo en base a estructuras más abiertas a la participación como las que ellos mismos utilizan en la web social.

Foto_15MEl movimiento 15M constituye un ejemplo claro de redarquía social emergente, un nuevo paradigma cultural, tecnológico y una forma innovadora de organizarse en comunidad sin un planteamiento ideológico específico que, sin embargo, se extendió a un ritmo acelerado, impulsado por la transparencia de las redes globales, que han dejado a la vista de todo el mundo la brecha que separa las expectativas de los ciudadanos y los intereses creados de las élites políticas dominantes. Así mismo, el éxito de Podemos en las recientes elecciones europeas ha puesto de manifiesto que las nuevas maneras de hacer política, descentralizadas y participativas, son el modelo del futuro.

Estos nuevos movimientos sociales emergentes adoptan distintas formas, valores y creencias según las necesidades específicas de la causa que les dio la razón de existir. Se trata, en otras palabras, de auténticos cisnes negros que, independientemente de que muestren indignación por la corrupción política, defiendan un mundo más justo, reclamen un trabajo digno, rechacen la banca global o propongan nuevas formas de vida alternativas, tienen un claro punto en común: constituyen un contra poder social.

Lo que si nos muestran cada uno de estos nuevos movimientos, es que la redarquía social  es incompatible con el uso arbitrario y personalista del poder, y con la utilización que muchas personas han hecho del aparato y la burocracia para obtener un provecho propio. Estos abusos destruyen valor, crean organizaciones injustas y desmotivan a las personas. De hecho, la mayoría de los conflictos entre redarquía y jerarquía surgirán en la línea que separa a los que quieren preservar los privilegios y el poder de la clase burocrática de aquellos que aspiramos a construir un mundo menos orientado al poder, más justo, equitativo y sostenible. Esta es la verdadera frontera entre redarquía y jerarquía. ¿De qué lado estás?

Presentación del libro “Redarquía – Más allá de la Jerarquía”

By | Entrevistas, Innovación, Liderazgo, Organizaciones, Redarquía | No Comments

El Jueves  fue la presentación de mi libro. Siempre es una alegría saber que cuentas con tantos amigos y quiero dar las gracias a todos por asistir y por hacerse eco de la Redarquía como nuevo paradigma en nuestra vidas.

Paro todos aquellos, que me consta hubiesen querido asistir pero no pudieron os adjunto la presentación del evento.
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La Era de la Colaboración ya esta aquí

By | Entrevistas, Innovación, Liderazgo, Organizaciones | One Comment

El paso de la Era Industrial a la nueva Era de la Colaboración supone un cambio de paradigma en el management puesto que el nuevo mundo más interconectado y complejo necesita nuevas estructuras y nuevas organizaciones más abiertas y flexibles.¿Cómo hacerlo?. Entrevista para Thinking Heads Digital.

Cada día es más evidente que estamos en un nuevo contexto, entrando en una nueva Era o en la transición de la Era Industrial, basado en la producción masiva, la escalabilidad y en la eficiencia de lo que hacíamos y estamos entrando en una Era que a mi me gusta llamar Era de la Colaboración pues el modelo de creación de valor es la colaboración masiva.

Esto nos desconcierta porque los modelos de creación de valor y los modelos de gestión están diseñados para un mundo controlable y predecible y vamos hacia un mundo que es más complejo, más interconectado, más volátil y, sin duda alguna, más incierto. Estamos intentando resolver problemas del futuro con herramientas del pasado.

Creo que para abordar este futuro incierto el punto de partida tiene que ser un ejercicio de humildad, reconociendo que los líderes no tenemos las respuestas, que las instituciones políticas, las instituciones sociales o las propias empresas no están preparadas para gestionar esta complejidad y por lo tanto, debemos empezar por darnos cuenta que, de la misma forma que para gestionar el presente lo importante es lo que sabemos, para gestionar el futuro lo importante es lo que no sabemos.

Si nos preguntamos realmente cuales son las brechas más grandes que tenemos a la hora de crear las nuevas estructuras, en mi opinión y con mi experiencia profesional, son tres.

La primera y más importante es que tenemos que dotar a nuestras organizaciones de una dimensión social; de la misma manera que las últimas décadas del siglo anterior dimos a nuestras organizaciones una dimensión de procesos que era necesaria ya que la jerarquía no era suficiente y necesitábamos un foco en procesos de negocio, ahora tenemos que reconocer que los nuevos medios de comunicación social crean una nueva oportunidad de trabajo colectivo que solo es posible dando a nuestras organizaciones una dimensión social.

Una segunda brecha, también muy importante, es reconocer que el liderazgo oligárquico, monolítico, ordeno y mando y el modo cascada en nuestras organizaciones no es suficiente ni nos sirve para realmente transformar el valor añadido de las personas en valor; la creatividad, la innovación y la pasión de las personas son cosas que no se dan si la organización no se lo merece. Necesitamos nuevas formas de liderazgo para poder conectar con la inteligencia colectiva.

Y en tercer lugar, los mapas que tenemos no nos sirven para el nuevo territorio.

A la hora de crear nuevos mapas, hay cuatro desafíos que abordar; el primero, del que ya hemos hablado, es el imperativo de la colaboración masiva; la colaboración es la esencia del modelo de creación de valor de la nueva Era, o sea, que no se trata de que colaborar sea bueno, sino de hacer de la colaboración un desafío estratégico en nuestras organizaciones y crear la cultura dentro de las mismas para hacerlo posible. Un segundo desafío y muy buena noticia, es la llegada a nuestras organizaciones de la primera generación de nativos digitales; la primera generación de jóvenes que ya han nacido en la web social, que ya tiene el sistema operativo de la web social. Los digitales nativos que ya saben que compartir crea valor porque la información no es algo para meter en la cabeza, sino que es para compartirla y crear valor colectivamente. Son, además, sociales en la utilización de estas nuevas tecnologías; lo que nos lleva al tercer desafío: los clientes son sociales. Los clientes ya no compran productos, compran experiencias únicas personalizadas y por lo tanto, no sólo las compran sino que las comparten en las redes sociales con sus compañeros y tienen en la punta de su ratón, a un click de distancia, toda la información de la empresa, lo que nos obliga a abordar de forma diferente la relación con los clientes, de alguna manera a diluir las fronteras y a hacerlas líquidas y co-crear con nuestros clientes. Y finalmente el cuarto desafío tiene que ver con crear organizaciones mas abiertas, transparentes y verdaderamente centradas en las personas con una nueva dimensión social que haga posible hacer de la innovación y el liderazgo el trabajo de todos.

Innovación personal: El espiritu emprendedor como forma de vida

By | Estrategia, Innovación, Liderazgo, Organizaciones | 4 Comments

Es hora de crear no de planificar. Tu futuro esta por hacer y depende de ti, en vez de gastar energías en intentar predecirlo vuélcalas en crearlo.

En conversaciones  anteriores sobre la innovación personal hemos visto como el presente y el futuro son las dos caras de nuestro mapa de innovación personal. El presente es el lado continuo donde explotamos lo que tenemos y hemos aprendido a lo largo de nuestra vida, el futuro es lado discontinuo, no es una mera proyección del pasado, sino algo nuevo que construimos cada día y que emerge como resultado de nuestras acciones y omisiones.

Mi propuesta en la reflexión de hoy es bien sencilla; ya que tu futuro no está programado sino que es algo que está por construir y depende de ti, debes dedicar todas tus energías a construirlo.

Explotando viejas certezas, creando nuevas realidades

En tiempos de incertidumbre decidir a que vamos a dedicar nuestra atención y los escasos recursos que disponemos es crucial. Las alternativas son básicamente dos: la explotación de las viejas certezas o a la creación de nuevas realidades. La elección que hagamos entre estas dos opciones va a marcar si este será un año donde nos dediquemos meramente a sobrevivir o si será un año de cambios profundos en nosotros mismos y en nuestras vidas.

Cuando utilizamos una lógica explotadora normalmente vemos el futuro como una realidad externa a nosotros, frente a la que hemos de tomar posición y para hacerlo intentamos predecirlo para planificarlo. Y a partir de aquí, fijamos los objetivos concretos que queremos lograr, trazamos un plan  y manipulamos la realidad actual para alcanzar unos  objetivos predeterminados. La logica explotadora es la logíca analítica que nos han enseñado desde pequeño en las escuelas, por lo que podemos decir que es nuestra forma natural de abordar los problemas. Se basa en la premisa de que en la medida que podemos predecir el futuro, lo podemos controlar. Esta forma, analítica o causal, de razonar es particularmente útil cuando el futuro es razonablemente predecible, nuestro entorno es estable y tenemos claros los objetivos que queremos conseguir.

Cuando utilizamos una lógica emprendedora para abordar nuestro futuro, partimos de una premisa diferente: somos nosotros los que creamos nuestro propio futuro. Esta es la forma natural de razonar en las personas emprendedoras y de los innovadores. La lógica emprendora es particularmente útil en momentos complejos e inciertos como los actuales, puesto que nos mueve directamente a la acción, para dejar de sentirnos victimas de las cirscunstancias y animarnos a convertirnos en verdarderos protagonistas de nuestras vidas, convencidos  de que en la medida que somos nosotros los que creamos nuestro propio futuro, no necesitamos predecirlo para controlarlo.

Muchas veces estamos convencidos que hemos de ser de una manera determinada y nos parece imposible que podamos ser diferentes. Vivimos así atrapados en una realidad que los demás han construido para nosotros. El desafío está en salir de nuestra “zona de supervivencia” para avanzar hacia nuestra “zona de Innovación”; se trata de vivir los cambios como una oportunidad de generar una nueva realidad, explorando el futuro y aprovechándolo para renovar nuestra vida y a nosotros mismos, en lugar de limitarnos a sobrevivir a los cambios mejorando incrementalmente lo que hemos hecho siempre.

¿Que podemos aprender de los emprendedores?

¿Cómo comienzan los emprendedores con éxito un nuevo proyecto?¿Cómo exploran el futuro?¿Cómo abordan la incertidumbre? ¿Cómo gestionan los riesgos?¿Como se enfrentan a la posibilidad de fallar?¿Qué distingue a los emprendedores de los que no lo son?

EfectuationEstas son las cuestiones en las que indagó Saras Sarasvathy, académica de la Universidad de Virginia, en su estudio sobre emprendedores con éxito en Estados Unidos. Su mayor hallazgo fue que la forma de razonar que tienen los emprendedores  es, normalmente, diferente a como lo hace el resto de la gente. En su estudio Sarasvathy se refiere a la lógica “efectual” o “emprendedora” y al principio de “efectuación” como forma de abordar situaciones de incertidumbre, lo que contrasta con la lógica “causal” o analítica” con al que normalmente nos aproximamos a los problemas y de la que ya hemos hablado un poco más arriba.

En otras palabras los emprendedores, no elaboran una estrategia y un plan de acción para llegar a unos objetivos determinados y para ello buscan los medios necesarios, sino que optan por actuar en base a los medios existentes en el momento, dejando que los fines se redefinan de manera adaptativa, lo que hace posible que nuevas oportunidades emerjan a medida que avanza su proyecto.

El espiritu emprendedor como forma de vida

Desde la perpspectiva empresarial, el espíritu emprendedor se asocia normalmente con la creación y gestión de empresas, y prácticamente todas las escuelas de negocio tratan el emprendimiento como una disciplina académica, asociada normalmente con el proceso de identificación de oportunidades de negocio, el desarrollo de un plan de negocio, y la búsqueda de los recursos necesarios para montar nuestra propia empresa.

Desde la perpectiva de innovación personal, el espiritu emprendedor hemos de verlo como un impulso que nos lleva a salirnos de nuestra zona de confort para construir nuestro propio futuro, centrandonos en aquello que da significado a nuestras vidas y es importante para nosotros, asumiendo riesgos inteligentes cuando otros optan por la seguridad, moviendo recursos del pasado al futuro y aprendiendo de nuestros errores, transformando las contingencias que encontramos en el camino en oportunidades futuras.

No se trata pues de enriquecernos con una idea brillante, se trata de enriquecer nuestras vidas para siempre. Se trata de pasar de gestionar lo conocido explorar lo desconocido; lo desconocido no lo conocemos porque no lo alcanzamos a ver, no tenemos herramientas para verlo o simplemente no queremos verlo. Se trata de convertirnos en verdaderos protagonistas de nuestro futuro, viviendo conscientes de que somos una “beta permanente” de un proyecto inacabado, en construcción permanente, que necesitará de revisiones posteriores para desarrollar su maximo potencial.

Cinco pasos para empezar a construir tu futuro

Los emprendedores sin duda tienen ciertas habilidades innatas, pero lo importante es que los principios que utilizan para hacer frente a la incertidumbre se pueden aprender. Si quieres, puedes comenzar hoy mismo a crear un futuro alternativo a tu vida siguiendo los mismos pasos que ellos utilizan para hacer sus proyectos realidad.

  1. Prueba cosas nuevas partiendo de lo que tienes. Tu futuro está por hacer. Para crearlo debes abandonar cualquier victimismo, eso de que “la culpa es de los demas”,  para convertirte en protagonista de tu vida. Lanza pequeños “botes salvavidas” partiendo de lo que funciona en tu vida y deja de abrumarte por lo que no funciona. Centrate en tus activos, tus aspiraciones y en tu realidad más proxima. ¿Cuales son tus pasiones?¿Cuáles son tus habilidades y competencias?¿Qué sabes y te gusta hacer? ¿A quién conoces en terminos de relaciones y redes sociales?¿Qué te hace diferente, que sea único y difícil de conseguir?¿Quién necesita lo que puedes ofrecer?
  2. Asume riesgos inteligentes, arriesga lo que puedes asumir. Los riesgos suelen ser el mayor impedimento que tenemos para ponernos en acción. A todos nos cuesta tomar decisiones donde el riesgo supera un cierto umbral de disconfort. Pero créeme, en la situación actual el mayor riesgo es no hacer nada. Asume el riesgo que sea asequible para ti, no lo conviertas en una cuestión de todo o nada. Como emprendedor construyes tu futuro, tomando los riesgos inteligentes y moviendo tus recursos del pasado al futuro. Emprender es perseguir la oportunidad más allá de los recursos disponibles y controlables en la actualidad y debes estar dispuestos a asumir riesgos, porque de otra manera es imposible avanzar en tu idea.
  3. Construye alianzas reales y duraderas. Busca la inteligencia colectiva. Para hacer tu idea realidad, rodeate de gente de confianza, amigos y colaboradores dispuestos a comprometerse con tu iniciativa. La consolidación de estos compromisos reduce la incertidumbre en las primeras etapas de tu nuevo proyecto.
  4. Considera las contingencias como en una oportunidad para aprender. Esta es la habilidad mas distintiva de los emprendedores: al no perseguir un objetivo cerrado, las sorpresas no las ven como errores sino que las transforman en oportunidades de aprendizaje. Comienza tu camino dispuesto a aprender de las contingencias y los errores que puedas cometer.
  5. Centrate en hacer algo con los medios bajo tu control. Recuerda que tu futuro no es algo que puedas encontrar o predecir, es algo que tienes que crear, por lo que debes ponerte en acción con la confianza de que tus acciones se traducirán en resultados. Innova haciendo, trata de poner el énfasis en explorar, experimentar y crear algo nuevo con los medios a tu alcance, en vez de hacer grandes planes para alcanzar objetivos fuera de tu alcance.

Redarquía y cambio organizacional

By | Innovación, Liderazgo, Organizaciones | 7 Comments

La redarquía como estructura complementaria a la jerarquía hace posible nuevos marcos de contribución en las organizaciones, no necesariamente ligados a ocupar posiciones de poder y autoridad en el organigrama sino a la credibilidad y valor añadido de las personas. 

Mi experiencia profesional me ha confirmado que a pesar de la enorme literatura sobre la gestión del cambio y la excelente contribución de John Kotter con su libro “Liderando el Cambio” en 1995, el cambio organizativo suele ser un proceso largo y tortuoso que en la gran mayoría de los casos, no lograr los resultados esperados.

La realidad suele ser dura y dolorosa. Tras muchos meses de trabajo, muchas horas de reuniones y grandes iniciativas de cambio, el proceso culmina con la angustiosa sensación de que seguimos haciendo las cosas igual, en el mejor de los casos, o, en el peor, que nuestras iniciativas de innovación han terminado convirtiéndose en otro proceso más, que a la postre es el “marrón” del director funcional que corresponda.

En la conversación de hoy quiero proponerte una exploración sorprendente sobre las nuevas vías de cambio organizativo abiertas por los nuevos medios de comunicación social.

El cambio organizacional como desafío adaptativo.

La mayoría de los programas de gestión del cambio fracasan porque parten de una misma premisa errónea, que no es otra que el pensar que podemos abordar el cambio como un problema técnico que debe gestionarse, como cualquier otro problema operativo partiendo de la cúpula de la pirámide organizativa, en modo cascada a través de la jerarquía y en base a programas de comunicación masiva e iniciativas de cambio que pretenden llegar a todos los rincones de la organización.

La cruda realidad de los datos, mas del 70% de los programas de cambio organizacional no consiguen sus resultados, nos muestra que cualquier transformación organizativa o cambio cultural es un desafió adaptativo. Es decir que su éxito esta vinculado al cambio de hábitos y conductas fuertemente arraigados en la organización.

Así como hay iniciativas de cambio de tipo operativo y mejoras concretas de procesos de negocio son posibles y pueden abordarse a través de la jerarquía en modo cascada en base al “ordeno y mando”, cuando queremos hacer cambios realmente significativos en nuestra cultura organizativa, nuestro modelo de negocio, cambiar nuestra aproximación al cliente, es decir cuando nos enfrentamos a desafíos adaptativos donde las personas son parte del problema y de la solución, la estructura jerárquica no es la mejor forma de abordar estos cambios.

Es mas, no hay evidencia alguna que sugiera que la jerarquía permite tales cambios y mucho menos que efectivamente los facilita. Por ello comparto la tesis de Leandro Herrero en su último libro “Homo Imitans” en el sentido de que los fracasos de los programas de gestión del cambio provienen en gran medida de la incomprensión y desconocimiento de dos ordenes diferentes que conviven en nuestras organizaciones, el mundo de la jerarquía y el mundo de la redarquía.

El mundo de la jerarquía.

El mundo de la jerarquía es un mundo construido sobre los principios de la normalización, la especialización, el control, y la primacía de los intereses de los accionistas.

Como dice muy bien el profesor Herrero en este mundo, la moneda es la información. Es el mundo de los hechos, de los argumentos lógicos y racionales de los datos y de los seminarios, la formación y los powerpoints. Cuanta más información, mejor, cuanto más “ordeno y mando” mejor. Es el mundo en el que el management tradicional dedica la mayor parte de su tiempo y en el que por su aparente previsibilidad se siente mas confortable.

El mundo de la redarquía.

La redarquía es un mundo construido sobre los principios de la colaboración, el valor añadido de las personas, la confianza, y la primacía de los intereses de la comunidad. No se trata de un mundo mejor o un mundo peor, es sencillamente una estructura diferente para coordinar los esfuerzos humanos.

En este mundo, la moneda es la acción, el valor añadido de lo que haces. Es el mundo de los comportamientos diarios, las conductas visibles y del cambio real. En este mundo las conductas no se expanden en cascada de arriba hacia abajo, sino por toda la red por el poder de la imitación y la copia social.

La necesidad de un nuevo equilíbrio.

La jerarquía formal y la redarquía informal configuran así dentro de las organizaciones dos mundos con ámbitos de contribución diferentes, cada uno con sus propias reglas y su propio ritmo. El mundo del orden impuesto por delegación de autoridad y el mundo del orden emergente como resultado de las relaciones y conversaciones del día a día.

Obviamente, no puede haber nada intrínsecamente malo con la jerarquía puesto que es la estructura tradicional de nuestras organizaciones, y ha mostrado a lo largo de los años su capacidad para coordinar el trabajo de miles de personas en la producción y  distribución de todo tipo de productos o servicios. Y ha sido capaz de hacerlo de manera eficaz, eficiente y rentable, año tras año. Sin duda alguna, la jerarquía nos da un mayor control del flujo de trabajo y de la especialización.

Sin embargo cada día son mas las evidencias de la incapacidad de las estructuras jerárquicas para adaptarse a los cambios necesarios en la Era de la Colaboración. La realidad nos muestra cada día que en un entorno volátil, complejo e incierto como el actual la jerarquía tiene un coste muy elevado en términos de la iniciativa, creatividad e compromiso de las personas. Y es que su objetivo fundamental como maquina de precisión tiende a sobrevalorar el legado y las experiencias anteriores a expensas de la innovación y la adaptabilidad de la organización a los nuevos desafíos.

La realidad nos muestra tambien cada día que gran parte de la jerarquía no añade ningun valor a las organizaciones, y muchas son las jerarquías que han acabado convertidas en autenticas estructuras de poder, que han dejado de servir los intereses de sus organizaciónes y , en muchas ocasiones, han pasado a defender los intereses de una casta de dirigentes sin escrúpulos.

Las organizaciones del futuro tendrán pues que encontrar  un nuevo equilibrio entre la jerarquía y  la redarquía. Mientras que la jerarquía seguirá siendo relevante a la hora de lograr la eficiencia y la escalabilidad en las organizaciones, la redarquía hará posible la coordinación del esfuerzo humano sin sacrificar la iniciativa y la creatividad de las personas.

Como líderes adaptativos debemos entender y gestionar ambos mundos , respetar sus diferencias y encontrar un nuevo equilibrio entre las necesidades organizativas de eficiencia y escalabilidad y las necesidades de las personas de propósito y significado en lo que hacen.

El éxito organizativo en los próximos años dependerá de la capacidad organizativa a todos los niveles para gestionar las disyuntivas y paradojas del liderazgo. Las ganancias a corto y el crecimiento a largo plazo, la competencia y la colaboración, el control y la confianza, la planificación y la emergencia, la disciplina y la libertad, la comunidad y el individuo, los intereses de la personas y los interés de los accionistas. El objetivo final ha de ser la creación de organizaciones que combinen la exploración, la adaptabilidad  y capacidad de aprendizaje de las redarquías con la predictibilidad, escalabilidad y la eficiencia de las jerarquías.

La redarquía como motor de los cambios. ¿De que lado estás?

El verdadero cambio en las organizaciones no tiene pués que ver con predicar la necesidad del cambio, la importancia del mismo o las consecuencias del cambio sino que en última estancia tiene que ver con el cambio de las conductas. En la realidad organizativa solo hay cambio, si hay cambio en los comportamientos.

En la Era de la Colaboración la redarquía ha de ser el vehículo primario para la conducción de los cambios organizacionales. Así como en el cambio jerárquico la cúpula organizativa fija y comunica los objetivos del cambio, alinea a los distintos niveles de la organización y comunica los cambios en cascada de forma masiva a través de la organización. En el cambio redárquico  los objetivos del cambio y la comunicación inicial los fija la dirección, pero el cambio se crea y propaga por la  redarquía en base al activismo corporativo, la imitación social y la influencia de unos pocos individuos, portadores de la conductas deseables, que actúan como nodos de difusión de las nuevas conductas en base a a su conectividad, cercanía y alta credibilidad en la organización.

El cambio redarquíco integra las practicas de los medios de comunicación sociales en la gestión del cambio organizativo, facilitando la escabilidad y sostenibilidad de los cambios  y eliminando muchas de las limitaciones y patologías de la jerarquía formal. La redarquía  como motor del cambio organizacional nos permite:

  • Reducir el miedo a los cambios e incrementar la confianza, facilitando la colaboración y la innovación colectiva.
  • Evitar la sobrevaloración del legado y el status quo, haciendo posible que surjan nuevas perspectivas y realidades que generen la energía que necesitamos para los cambios.
  • Desarrollar nuevos indicadores del progreso en base a la difusíon de las nuevas conductas.
  • Potenciar la emergencia de verdaderos activistas organizativos defensores de los cambios que neutralicen a los “passion killers” de siempre.

En el cambio redarquico  la mayoria de los conflictos entre la redarquía y la jerarquía sugíran en la linea que separan a los que quieren preservar sus previlegíos y el poder, de aquellos que aspiran hacer de la innovación y el líderazgo el trabajo de todos. ¿De que lado estás?.

En próximas conversaciones ahondaremos en los principios y en la practica del cambio redárquico y sus implicaciones en el liderazgo.

El camino hacia la Organización Social

By | Innovación, Liderazgo, Organizaciones | No Comments

De forma análoga a como como la “dimensión de procesos” dotó a nuestras organizaciones de la escalabilidad necesaria para capitalizar un crecimiento esencialmente demográfico en un mercado de oferta,  la nueva “dimensión social” dará a nuestras organizaciones nuevas capacidades para adaptarse a los cambios, gestionar la creciente complejidad y conectar con el genio colectivo de las personas de la organización en un mercado esencialmente de demanda.

Cada día es más evidente que, al menos durante las próximas décadas, los medios de comunicación social serán el motor de las grandes transformaciones que ya se están registrando en nuestros modelos tradicionales de gestión. Nuestras organizaciones han emprendido ya un viaje sin retorno, del que conocemos su punto de partida -organizaciones jerárquicas, esencialmente opacas y orientadas al poder- pero del que no conocemos en detalle el punto de llegada, pues está aún por definir.
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Liderazgo, complejidad e incertidumbre

By | Innovación, Liderazgo, Organizaciones | 9 Comments

Vivimos en la permanente contradicción de experimentar la realidad de la incertidumbre, y la creencia de que todavía podemos elegir el destino de nuestras vidas y el de nuestras organizaciones.

Ralph D. Stacey

Cada día es más obvio que nuestros líderes no tienen la respuesta. A pesar de lo cual, la mayor parte de los libros sobre liderazgo, y las mejores escuelas de negocio, continúan negando lo obvio: nuestra incapacidad para gestionar, predecir o controlar lo que pasará en un contexto como el actual de volatilidad extrema. Seguimos empeñados en aplicar, sobre un territorio nuevo y volátil, herramientas diseñadas hace un siglo, pensadas para la planificación, el control, la certeza y la predictibilidad.

La premisa fundamental sigue siendo que el trabajo del líder es elegir el estado futuro de la organización, y guiar su desarrollo en esa misma dirección. Sin embargo, nuestra experiencia nos muestra, cada día, que en un mundo global, complejo e incierto, la realidad organizativa no es planificable; que emerge como resultado de innumerables interacciones e intereses imprevisibles; y que los conocimientos y experiencias que hemos ido acumulando en nuestro paso por el escenario anterior, acaban convertidos en disfuncionalidades y errores graves cuando se aplican al contexto actual sistematicamente disruptivo.

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Redarquía y el imperativo de la confianza

By | Innovación, Liderazgo, Organizaciones | 2 Comments

La confianza emerge cuando los líderes son transparentes, honestos y cumplen su palabra. Así de sencillo.

Jack Welch.

La colaboración es, hoy en día, la forma más poderosa de crear valor. Esto es así porque, como hemos apuntado en otras ocasiones, los desafíos a los que nos enfrentamos son de una complejidad tal que nuestros líderes no tienen las respuestas. La respuesta solo puede ser colectiva. Por eso decimos que, en la nueva economía -global y en red-compartir crea valor; que las redes son el nuevo organigrama y que la redarquía es el nuevo orden emergente. Un nuevo orden que no está basado en el poder y la autoridad de la jerarquía formal, sino en las relaciones de participación y los flujos de actividad que, de forma natural, surgen en redes sociales de colaboración, basadas en el valor añadido de las personas, la autenticidad y la confianza.

Esto nos lleva a afirmar que la confianza no es un mero “valor cultural deseable” en las organizaciones, sino que constituye una auténtico imperativo económico, en la medida en que genera un clima productivo favorable, nos permite colaborar para innovar, nos proporciona la agilidad de ejecución que necesitamos para adaptarnos a los cambios y, como consecuencia de todo lo anterior, se traduce directamente en la cuenta de resultados.

El hecho cierto es que no hay innovación colectiva sin colaboración, y no hay colaboración sin confianza

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15-M. Redarquía Social emergente en la Era de la Colaboración

By | Innovación, Liderazgo, Organizaciones | 5 Comments

El movimiento 15-M constituye un ejemplo claro de Redarquía Social emergente, un nuevo paradigma cultural y tecnológico -y una nueva forma de organizarse en sociedad- que no tiene un destino planificado, ni un planteamiento ideológico específico, y que, sin embargo, se extiende sin límites. Lo hace impulsado por la transparencia de las redes globales y abiertas, que han dejado a la vista de todo el mundo la brecha que separa las expectativas de los ciudadanos -a un lado- y los intereses y las luchas de poder de las élites políticas dominantes -al otro-.

Estamos siendo testigos de nuevos movimientos sociales de gran impacto. Son movimientos no planificados, y que adoptan distintas formas, valores y creencias;  auténticos Cisnes Negros que -independientemente de si muestran su indignación por la corrupción política, defienden un mundo más justo, reclaman un trabajo digno, rechazan la banca global, o proponen nuevas formas de vida alternativas- tienen un claro punto en común: constituyen un contrapoder social.

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