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febrero 2017

Las claves del liderazgo colaborativo: empatía, redarquía, influencia y adaptación.

By | Innovación, Redarquía | No Comments

En un mundo complejo y de cambios acelerados,  la respuestas han de ser necesariamente colectivas. Las soluciones no serán el resultado de un plan previsto por unos pocos, sino que emergerán de la acción valiente de muchas personas a todos los niveles de la organización, que han sabido adaptarse y cambiar sus modelos mentales para enfrentarse a la nueva realidad.

La creación de valor en la Era de la Colaboración es un viaje transformador, no un proyecto aislado. Los líderes que se toman el tiempo para fomentar la participación de sus colaboradores en la toma de decisiones y una cultura de colaboración que haga posible la inteligencia colectiva, capacitarán a sus organizaciones con la velocidad, adaptabilidad, productividad e innovación que se requiere para crecer y prosperar en un mundo de cambios acelerados. Y en este viaje, descubrirán que vale la pena la inversión, ya que la colaboración es igualmente poderosa en su capacidad de apoyar los objetivos de negocio como de frustrarlos.

Un liderazgo diferente

A diferencia del liderazgo formal, en el que la autoridad deriva de nuestra posición, el liderazgo colaborativo se ejerce desde nuestro poder personal y nuestra credibilidad. No tiene su origen, por tanto, en el puesto que ocupamos, sino en nuestra actuación proactiva como líderes, basada en nuestra pasión y constancia, nuestra autoconfianza y nuestra capacidad de decidir. Esta es la esencia del liderazgo colaborativo.

modelo_liderazgo_adaptativo
Pero ten cuidado, el liderazgo colaborativo no es una panacea, ni es gratuito. La colaboración requiere interacción, tiene sus costos de coordinación, y requiere a menudo ejercer de liderazgo más allá de los límites de nuestra propia organización. Incluso algunos pueden argumentar que la colaboración puede socavar una gran cantidad de energía, y por lo tanto ser agotador para algunas personas. El cambio constante también es agotador, y como líderes colaborativos necesitamos conectar con nuestras pasiones para encontrar la energía necesaria y ser fuente de inspiración y energía para nuestros compañeros.

Como líderes colaborativos debemos ser capaces de reconocer las diferencias de valores y estructuras entre organizaciones grandes y pequeñas, entre empresas lucrativas y ONGs, organizaciones todas ellas con culturas muy diferentes. Tenemos en definitiva, que superar las diferencias y generar la confianza necesaria para hacer posible la colaboración en entornos muy diversos y complejos, establecer credibilidad, comprender a los demás, conectar emocionalmente y desarrollar una cultura colaborativa que haga posible la innovación colectiva.

Un liderazgo sin fronteras

Un buen líder colaborativo parte de la premisa de que su dominio de acción no se detiene en la frontera de la organización. En un mundo global y de cambios acelerados los límites de la organización se vuelven a menudo difusos, y tanto la autoridad como la responsabilidad personal no se detienen en la frontera de la organización. Los nuevos modelos de negocio se basan cada vez mas en la creación de redes informales, la colaboración en masas y ecosistemas de producción que traspasan las fronteras de la organización. El liderazgo tiene que ir más allá de las fronteras de la organización, y persuadir a otros para construir valor en comunidad es parte esencial para cualquier colaboración efectiva.

Las fronteras se diluyen. Nuevas comunidades de usuarios -tan grandes como países- emergen aparentemente de la nada y entornos antes bien definidos y diferenciados, como el trabajo y la vida privada, comienzan a diluirse. Los jóvenes de la generación digital son capaces de escribir en un blog y responder a un correo del trabajo mientras ven un programa en la televisión. Son nativos digitales, y ya saben, está en su ADN, que compartir crea valor. Viven conectados, sin fronteras y su reacción natural cuando encuentra algo de valor en su red social, Youtube o Twitter, es compartirlo con los demás.

Cuatro competencias claves

  • Empatía. Un buen líder colaborativo necesita sentir lo que está pasando con los compañeros. A menudo las señales que están enviando son muy débiles y están codificadas. Por ello, es importante escuchar con la mente abierta y sin prejuicios, prestar atención y mostrar interés por lo que nos están contando. La colaboración requiere un clima de confianza que hemos de construir en base a una preocupación sincera por las personas. Como líderes colaborativos debemos ser capaces de meternos bajo la piel de los demás y responder rápidamente a sus necesidades e incertidumbres. La empatía es la que nos permite reconocer y entender las emociones de los demás, sus motivaciones, las razones de su comportamiento o sus preferencias en la toma de decisiones. Y es una competencia emocional clave para gestionar los conflictos inevitables, las pérdidas y la confusión asociadas a los cambios, de forma que las perturbaciones sean productivas en vez de destructivas para las personas y la organización.
  • Redarquía. Cada día es mas evidente que necesitamos nuevos modelos organizativos para la coordinación de los esfuerzos colectivos. Las estructuras jerárquicas actuales están fracasando en sus intentos para ajustarse a una nueva realidad mas global, compleja e incierta. Mientras que la jerarquía ha dado la escalabilidad a nuestras organizaciones, su coste ha sido elevado en términos de iniciativa, creatividad y compromiso de las personas. Como líderes debemos ser capaces de aceptar la dualidad jerarquía – redarquía y ser capaces de operar en redes colaborativas y convertirnos en los impulsores de la redarquía como estructura natural para la innovación. Si queremos realmente acelerar la estrategia y la necesaria transformación digital debemos dotar a nuestras empresas de una estructura dual capaz de ejecutar el día a día y a la vez explorar las nuevas oportunidades y sortear las amenazas.
  • Influencia. Este nuevo tipo de liderazgo se ejerce en base a la influencia, la autenticidad, la credibilidad personal y el valor añadido que el líder aporta a la comunidad, y no tiene nada que ver con la habilidad de acumular poder. La colaboración requiere líderes auténticos, personas con capacidad para energizar y ensanchar la comunidad en lugar de manejarla desde arriba, lo que requiere una gran capacidad de credibilidad personal para conectar con la inteligencia colectiva de la organización, movilizar y coordinar los esfuerzos humanos. Un buen líder colaborativo es el que es capaz de influenciar y convencer a sus compañeros, sin caer en la trampa de convertirse en manipulador.
  • Adaptación. El cambio y la gestión del cambio son desafíos adaptativos en los que las personas de la organización son, a la vez, parte del problema y parte de la solución. No hay respuestas mágicas, sino preguntas capaces de hacernos avanzar en la dirección adecuada. Como líderes hemos de ser capaces de seleccionar que queremos mantener y preservar, lo que es prescindible y debemos descartar, y las nuevas capacidades que debemos crear para afrontar el futuro con éxito. Se trata de movilizar a los demás -fuera y dentro de nuestra área de responsabilidad- para lograr comprensión y acuerdo sobre lo que hay que hacer y cómo hay que hacerlo, facilitando los esfuerzos individuales y colectivos de adaptación y desarrollando las nuevas competencias y formas de hacer colaborativas necesarias para adaptarse a las nuevas circunstancias.

III Conference Forum Integrated Governance

By | Netarchy | No Comments

The key is not to reformulate collaboration as something else to do, in addition to other priorities, but as a fundamental means to address all the challenges of the organization

I recently had the opportunity to participate in Lisbon in the III International Conference of the Forum for Integrated Governance that was conducted with the motto of “Collaboration: Impossible Mission”. The initiative had the institutional support of the Ministry of Presidency and Administrative Modernization and the Ministry of Labor, Solidarity and Social Security of Portugal, and was attended by several national and international speakers, experts on the subject of collaboration that shared their knowledge and experiences of collaboration between organizations.

For me it was very gratifying to see the level of consensus in the Forum about the need to seek a new balance between hierarchy as a guarantor of predictability and control and netarchy as the engine of innovation and growth. The reality is that the imperatives of integrated management, necessary for citizen-centered public administration, are not achievable only with the hierarchical, highly centralized and bureaucratic structures that we have built so far.

The social web shows us every day that sharing creates value. But building a collaborative organization is not an easy task and requires a transformative approach to culture, new collaborative processes, and the social technologies that make it possible. And above all it requires the example and unwavering commitment of management. Fostering a culture of collaboration represents a great opportunity for organizations to develop the full potential of people in terms of creativity, initiative and passion for what they do.

Collaboration between organizations at the operational level allows us not only to increase productivity, to make staff work more effective, and to improve organizational communication, but also to enable a new generation of services centered and designed for citizens. Collaboration is not only the way to achieve an integrated governance, but is the basis for open innovation in a complex world that requires, every day more, collective responses. Collaboration in public administration allows us to make a giant leap forward in areas such as relations with citizens, acceleration of open innovation, or the introduction of new one-stop services that make life easier for people and businesses.

Three key elements for collaboration Collaboration is not easy, but it’s worth the effort. In a global world of accelerated changes, the borders of our organizations become liquid and work teams are increasingly virtual, dispersed or multifunctional and composed of members that have not been known in many cases before. Setting up a multidisciplinary team with representation at all levels of the organization to lead a collaborative initiative requires:

  1. Culture of collaboration. Culture is the DNA of an organization and is an essential pillar for any successful collaboration. Collaborative organizations thrive in a culture of openness, flexibility, and shared goals. In a true collaborative culture, people trust each other and share information to better serve the needs of citizens or management.
  2. Collaborative Leadership. The context in which our future leaders have to operate is quite different from what we were accustomed to in the previous decade. Therefore, leadership styles need adaptation. Effective leadership in today’s climate requires flexible collaboration, listening, influence, and adaptability, rather than command and control. For collaboration to be successful, leaders need to be authentic and transparent in decision-making.
  3. New spaces and times for collaboration. The new social technologies naturally connect people inside and outside the organization making possible the emergence of a collaborative culture, where sharing creates value. But it is essential to dedicate new spaces and times that make possible the collaboration without sacrificing the current operational capacity. Organizational duality, hierarchy and redarchy, consists precisely in reformulating collaboration so that it is not “something else to do”, one more element in the list of priorities, but a fundamental means to address all the priorities of the business.

Collaborative leadership model

Collaborative leadership consists precisely in mobilizing others – outside and within our area of responsibility – to achieve understanding and agreement on what needs to be done and how to do it, facilitating the individual and collective efforts of adaptation and developing the new skills and habits necessary to adapt to the new circumstances.

Unlike formal leadership, where authority derives from our position, collaborative leadership is exercised from our personal power and our credibility. It does not originate, therefore, in the position we occupy, but in our proactive action as leaders, based on our passion and compromise, our self-confidence and our ability to take the initiative and lead the necessary changes.

How to make it happen in our organizations ?. Basically responding systemically and continuously to the different challenges, working as a flexible and agile network, outside but aligned with the traditional hierarchy, establishing a coalition guide of change drivers exemplifying the collaborative behaviors and constantly seeking opportunities, and launching new initiatives to capitalize them.

Collaboration is a transformative journey, not an isolated project. Leaders who take the time to instill a culture of teamwork and collaboration will empower their organizations with the speed, adaptability, productivity and innovation required to grow and thrive in a world of accelerating change. And on this journey, you will discover that it is worth the investment, since the collaboration is equally powerful in its ability to support business goals as to frustrate them.

I share my contribution to the event

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