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marzo 2016

Zappos, una empresa que rompe con la estructura jerárquica

By | Inteligencia colaborativa, Redarquía | No Comments

Zappos, la tienda online de calzado y ropa, desde 2013 apuesta por una corriente corporativa donde la estructura jerárquica está ausente, impulsa el espíritu emprendedor de los empleados y facilita el flujo de ideas, la colaboración y la innovación.

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Esta enseña comenzó a probar la nueva estructura redárquica con un pequeño grupo de empleados en 2013 y, poco después, su consejero delegado, Tony Hsieh, anunció su intención de eliminar los puestos gerenciales y entregar el timón a los alrededor de 1.500 trabajadores.

La Redarquía establece un orden alternativo en las organizaciones. Un orden no necesariamente basado en el poder y la autoridad de la jerarquía formal, sino en las relaciones de participación y los flujos de actividad que, de forma natural, surgen en las redes de colaboración, basadas en el valor añadido de las personas, la autenticidad y la confianza. Facilita la colaboración y hace posible que las personas creativas opten por aquellas contribuciones que más les motivan y que mejor se alinean con sus propias habilidades. En este nuevo orden las tareas pueden ser elegidas y no impuestas, y la capacidad de decisión de cada uno viene determinada por su reputación personal y el valor añadido que aporta a la organización.

Entre las novedades, en Zappos se han incorporado avances significativos como la creación de un sistema de atención al cliente personalizado en el que los empleados atienden las demandas y ofrecen sus propias soluciones, sin más consultas ni procesos burocráticos.

También se han decidido a suprimir la mayoría de las jefaturas, formando equipos autogestionados al que se incorporarán los managers con funciones relacionadas con la producción y no con la organización. Una forma de hacer sentirse a los empleados más cómodos, con más capacidad de decisión y, por tanto, más implicados.

Expertos en gestión como Gary Hamel, autor de ‘Antes que nada despidamos a todos los jefes’, publicado en la revista Harvard Business Review en 2011, sostienen que las capas gerenciales son “costosas e ineficientes”.

En definitiva, en Zappos las decisiones descentralizadas ganan peso y se deja brillar a las personas con talento.

Esta nueva estructura redárquica aspira a completar las lagunas de un modelo jerárquico que, sin embargo, no desaparecerá, sino que seguirá operativo para reflejar la estructura de delegación de autoridad en la organización, y para preservar la responsabilidad, la capacidad de decisión y la rendición de cuentas.

Como ocurre en Zappos, donde este nuevo proceso redárquico será coordinado con la herramienta GlassFrog, un sistema de trabajo informatizado, que contiene toda la constitución de la organización así como la descripción de los roles de cada trabajador y los mecanismos para canalizar la información y las propuestas que emerjan de los equipos.

Según José Cabrera, director de Cabrera Management Consultants, “Es muy importante entender que el nuevo orden emergente no va acabar con las jerarquías. Simplemente, va a completarlas y a mejorarlas, haciéndolas más transparentes y eficaces, dotándolas de las herramientas necesarias para aprovechar al máximo las posibilidades de colaboración, y proporcionándoles un sistema capaz de resolver los problemas complejos”.

Si queremos realmente acelerar la estrategia y la necesaria transformación digital debemos dotar a nuestras empresas de un sistema dual capaz de ejecutar el día a día y a la vez explorar las nuevas oportunidades y sortear las amenazas.  El primer sistema, la jerarquía tradicional, conduce el negocio cotidiano de los negocios, mientras que el segundo sistema, la redarquía, se centra en las oportunidades y demandas del futuro, y  actúa como una red ágil de dinamizadores de los cambios”, afirma Cabrera.

 

Redarquía como conector de la inteligencia colectiva

By | Inteligencia colaborativa, Redarquía | No Comments

La revista online Managers Magazine dedicó un artículo a la Redarquía, en el que empezaba con una importante premisa que deberían seguir las empresas en el siglo XXI: “El liderazgo es un trabajo de todos”. Y añadía: “personas con ideas, aptitudes, experiencias y conocimientos muy diferentes utilizan esa diversidad creativa para lograr resultados que individualmente serían imposibles”. La inteligencia colectiva era el punto de partida para el texto.

El articulista contrastaba esta situación ideal con la que suele darse en las organizaciones: la producción de estupidez colectiva; es decir: “grupos de personas inteligentes, toman decisiones estúpidas, poco creativas e incluso destructivas para sí mismas”. Optar por una vía u otra puede hacer que la organización sea capaz de adaptarse a un entorno cambiante y a los desafíos que le plantee el futuro.

En una sociedad en red, explican desde Managers Magazine, “conectar con la inteligencia colectiva de nuestras organizaciones es un requisito para la innovación y el éxito”. Destacan también la importancia de dedicar tiempo a entender en “qué consiste realmente la inteligencia colectiva, qué factores influyen en su creación y cómo podemos hacerla una realidad en nuestras organizaciones”.

¿Qué se entiende por inteligencia colectiva?
El artículo hacía también un interesante repaso por cómo se ha entendido el concepto de “inteligencia colaborativa”  a lo largo de la historia, partiendo de que a “nivel organizativo se entiende igualmente que un grupo es inteligente cuando es capaz de ordenar y utilizar la experiencia colectiva para responder de manera apropiada a nuevos desafíos que son vitales para su bienestar y progreso”.

James Surowiecki lo entendió como “sabiduría colectiva” que para él era “un modelo de inteligencia colectiva que puede darse como proceso de agregación, meramente estadístico,  del conocimiento, en situaciones donde los participantes no interactúan directamente entre sí, ni son conscientes de funcionar como un colectivo”.

Pierre Lévy entiende por inteligencia colectiva “como proceso emergente y resultado de la colaboración y la interacción consciente de los participantes, con una voluntad explícita de búsqueda compartida de soluciones a problemas que les afectan”.

Hoy, inmersos en una nueva economía digital, las organizaciones tienen que saber que:

1. Los ciclos de innovación se reducen.
2. Los clientes ya no compran productos sino experiencias únicas y singulares
3. El talento es cada vez más digital y ubicuo
4. Las empresas necesitan aplicar de manera eficaz  el conocimiento y la experiencia de las todas las personas de la organización.
5. El éxito de las organizaciones en la nueva economía digital dependerá en gran medida de su capacidad para conectar con el nuevo talento digital.


Un nuevo orden

Ante este panorama, advierten desde la publicación online, “la jerarquía no es el orden natural para la colaboración”: “el orden natural” sería la redarquía, que “emerge como estructura natural de las nuevas organizaciones en red, facilita la colaboración  y hace posible que las personas creativas opten por aquellas contribuciones que más les motivan y que mejor se alinean con sus propias habilidades”. En este nuevo orden “las tareas pueden ser elegidas y no impuestas, y la capacidad de decisión de cada uno viene determinada por su reputación personal y el valor añadido que aporta a la organización”.

Es el “carácter participativo y dinámico de la Redarquía” lo que le da su capacidad para conectar con la inteligencia colectiva en nuestras organizaciones y dar respuesta a retos excepcionalmente complejos en una sociedad hiperconectada. Además posibilita:

1. La participación de todos
2. Es el método principal que la organizaciones inteligentes utilizan para coordinar sus actividades de innovación y exploración de las nuevas realidades.
3. Fomenta la confianza y da transparencia al valor añadido
4. Atrae, motiva y retiene a personas competentes que hacen posible la inteligencia colectiva.

Construyendo una realidad colaborativa

By | Inteligencia colaborativa, Redarquía | No Comments

Descubrir y saber más sobre los procesos de la colaboración inteligente, para aportar nuevas metodologías, identificar los obstáculos y sumar nuevos conocimientos. Estas son algunas de las premisas que se abordaron en la jornada ‘Inteligencia Colaborativa. De la jerarquía a la redarquía’ organizada por Apd y Dontknow – ICXCI, con la colaboración de la Obra Social La Caixa.

Desde un enfoque práctico, diversos ponentes ahondaron en el Caixa Forum de Madrid en la colaboración inteligente, que es la inteligencia colectiva aplicada a la acción; hoy, más necesaria que en otras épocas anteriores. La presentación de Enrique Sánchez de León Director General APD fue el punto de partida para hablar de un nuevo paradigma en el management.

Quedó claro desde el arranque que hoy es indispensable un cambio de estrategia y que hay una pregunta a la que debemos responder: ¿Hacia dónde deben tender las organizaciones? A esta cuestión intentaron dar respuesta el resto de ponentes dejando claro cuál es el camino: construir una realidad colaborativa, en la que, como indica la APD, “el saber distribuido en las personas esté presente en todas las interacciones que se produzcan a la hora de buscar nuevas soluciones desde un enfoque colectivo”.

Otro de los puntos fuertes del encuentro giró en torno a la afirmación de que “las empresas del futuro serán colaborativas o no serán”. Por la tarima pasaron Rafael Mira, CEO ICXCI y DONTKNOW; Leticia Soberón, Co-creadora COLLABORATORIUM; Antonio Fontanini, Profesor asociado y business therapist en Escuelas de Negocio; Juan Mateo, Socio-Director LOGRA; Josu Calvo, CEO GSS-GONVARRI; Alberto Andreu Director de Organización y Cultura TELEFÓNICA, y Carlos Beldarraín, antiguo CEO YAAP DIGITAL SERVICES. 

Para lograr objetivos más a largo plazo, los equipos necesitan inteligencia colectiva y relaciones de calidad. Y como bien dice el proverbio chino: “Si quieres ir rápido, ve solo. Si quieres llegar lejos, ve acompañado”